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MANIFIESTO

PLATAFORMA EN DEFENSA DEL AGUA ACUÍFEROS VIVOS

Almería, nuestra provincia, es una zona con escasos recursos hídricos naturales.

No obstante, en los últimos años se han desarrollado actividades que suponen una demanda de agua muy superior a la existente, lo que ha dado lugar a una sobreexplotación de los recursos, sobre todo subterráneos, y a lo que se denomina déficit hídrico.Este déficit, por tanto, no es algo natural, sino que ha sido causado por la actividad humana.Este hecho se reconoce en el Plan de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, donde el estado de casi todas las masas de agua de la provincia (sobre todo las subterráneas) se considera en “mal estado tanto cuantitativo como cualitativo”.Hablamos de una situación que tiene implicaciones de todo tipo, tanto económicas como ambientales y sociales.

Para poder mitigar esos déficits hídricos son necesarias costosas obras que suelen costear los ciudadanos pues al final repercuten sobre el precio del agua.En la situación actual, en la que lamentablemente, parece que los aspectos económicos lo determinan todo, el problema del agua no es solo un problema de escasez, sino de precio. Habrá agua solamente para los que puedan asumir su coste y no para el resto.La sobreexplotación tiene un coste para todos los ciudadanos que de una forma u otra acabarán pagando y en la medida en que esta sobreexplotación aumente, las tarifas lo harán también.A la escasez de agua hay que añadir las previsiones de cambio climático, que prevén la disminución de los recursos disponibles en torno al 20 %, por lo que la situación no va a mejorar.

La creencia de que el desarrollo no tiene límites, y el seguir realizando actuaciones que incrementan el consumo de agua, como son nuevas transformaciones en regadío, campos de golf o nuevas urbanizaciones, va en contra de los intereses colectivos y amenaza la permanencia del modelo agrícola almeriense que se basa en pequeñas explotaciones que, de seguir subiendo los costes del agua, pueden volverse inviables. Los grandes latifundios, con menos gastos de explotación tendrían muchos menos problemas. Los ciudadanos, inevitablemente, verán como en la medida en que sus fuentes de abastecimiento tradicionales se van destruyendo y se vean obligados a consumir agua de las desaladoras, los costes domésticos del agua se incrementarán considerablemente.

La labor de la Administración responsable, junto con la pasividad de los políticos en este tema, ha contribuido a empeorar la situación en la medida en que no se han puesto en marcha las actuaciones a las que obliga la Ley de Aguas en el caso de los acuíferos sobreexplotados.Se han dado concesiones para seguir extrayendo agua muy por encima de los recursos existentes, se ha permitido la implantación de nuevos regadíos (en muchos casos aprobando cambios de uso de forestal a agrícola) con una carencia inexplicable de política de aguas y ordenación del territorio desde unas Administraciones Públicas que niegan la realidad o miran hacia otro lado haciendo dejación de sus funciones…
Somos conscientes de la dificultad con la que se encuentran las Administraciones para tomar las medidas adecuadas, pero ello no les exime de su responsabilidad pues esa dejación continúa agravando el problema, porque el tiempo corre en contra del conjunto de la sociedad y a favor del avance del uso especulativo del agua y del territorio, en definitiva del incremento las desigualdades sociales.

La posibilidad de conseguir nuevos recursos, depuración de aguas residuales y sobre todo desalación, que en principio eran para paliar el déficit existente, ha supuesto el incremento de las demandas, sobre todo en agricultura, por lo que los déficits en lugar de disminuir por las nuevas aportaciones, han aumentado, haciendo el sistema cada vez más insostenible. Esto parece ser una constante en la historia provincial. Los planes elaborados para solucionar “los problemas del agua” no se han podido aplicar, porque antes de llevarse a cabo, las demandas han aumentado tanto que ya no son válidos. Y todo ante la pasividad o complicidad de los que deberían de tomar las medidas necesarias para que, al menos, el problema no continúe agravándose.
Aunque es sabido y reconocido que se han autorizado extracciones que superan ampliamente las existencias de agua, se continúan dando autorizaciones para nuevas actividades basándose en los papeles y no en la realidad, lo que empeora todavía más la situación, sin que hasta la fecha ni la Administración ni los políticos hayan hecho nada para adecuar la normativa a la realidad.

Dada la tesitura actual parece que es necesario tomar medidas para que, por lo menos, a corto plazo, la situación no empeore y a medio y largo plazo se pueda revertir el estado deficitario hasta alcanzar el equilibrio natural.

Por todo lo anterior consideramos necesario:

1.- Que no se autorice ninguna actuación que suponga un incremento en la demanda de agua y que todas las nuevas aportaciones, sea cual sea su origen, se empleen en alcanzar una situación de equilibrio.

2.- Que se cierren los pozos ilegales y que se controle al resto.

3.- Que se revisen todas las concesiones de agua existentes para adecuarlas a la realidad, y que en caso de ser preciso se aprueben los cambios normativos necesarios, para limitar su uso.

4.- Que se elabore un plan provincial para la depuración de las aguas residuales de manera que puedan ser reutilizadas.

5.- Que se promuevan actuaciones relacionadas con la intensificación de la recarga de acuíferos sobreexplotados y mejora de su calidad.

6.- Que además de lo anterior, se tomen las medidas necesarias para alcanzar el buen estado de las masas de agua de nuestra provincia en los plazos establecidos en los Planes Hidrológicos de las respectivas Cuencas”

 

Acuíferos Vivos                                                                                                                                                 Almería a 30/06/2017